Que las organizaciones ultraderechistas hayan encontrado espacio en la vida política, dice poco a favor de los valores de un sistema/ donde la democracia es un lobo con piel de cordero. En este sentido no supone ninguna novedad el carácter apático y la pasividad de los poderes públicos, pero resulta preocupante que los organismos oficiales justifiquen hechos injustificables a golpe de argumentos nada convincentes.

El pasado 28 de marzo el partido neonazi MPS (Movimiento Patriota Socialista) se manifestaba en Madrid bajo el lema "La crisis que sufre el obrero, que la paguen los banqueros", aunque el trasfondo real de dicha concentración no fuese otro que provocar con sus consignas racistas a los colectivos antifascistas y a los vecinos del barrio de Vallecas.

El MPS se manifestó con el consentimiento de la Delegación de Gobierno y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, beneficiándose de los derechos de los que disfrutan como partido legal. Quizás, deberíamos plantearnos algunas cuestiones muy simples como, por ejemplo, qué es lo que hace que un partido sea legal, qué tipo de violencia tolera el sistema y cuál no o por qué las víctimas del fascismo son mediática y políticamente insignificantes para las instituciones. Tal vez, habría que preguntarse si la Ley de Partidos se aplica de acuerdo a un criterio equitativo, cuál es su finalidad verdadera o por qué permite la presencia en el ámbito de la legalidad a organizaciones que en apariencia se declaran demócratas, pero en la práctica son ilegítimas por su naturaleza profundamente xenófoba y delictiva. A lo mejor ha llegado el momento de reflexionar detenidamente sobre un problema que otros países solucionaron hace tiempo.

Por desgracia, el sistema actúa en función de sus propios intereses, homologando conciencias, desviando el pensamiento crítico del ciudadano, criminalizando la lucha de los movimientos sociales, parcheando las dudas que surgen entre la opinión pública. No obstante, los parches no podrán aguantar durante mucho tiempo la tensión social y las contradicciones internas del modelo de Estado.

En la última manifestación del MPS se incumplieron varios artículos del código penal constituyentes de delito tanto por exaltación del odio, como por enaltecimiento y difusión de elementos genocidas. Sin embargo, los miembros del UIP (Unidad de Intervención Policial), allí presentes, no identificaron a ninguno de los fascistas, que se permitieron la licencia de alterar el recorrido de la marcha cruzando la M-30, hasta alcanzar el Puente de Vallecas, bajo la cobertura de las Fuerzas de Seguridad, que detuvieron en cambio a 24 contramanifestantes, siete de ellos menores de edad.

Hace unos días la CAM (Coordinadora Antifascista de Madrid) sacaba a la luz un video en el que se recogen los insultos que una patrulla de la Policia Nacional profiere desde la megafonía del vehículo a su paso por el CSOA La Traba. Lo más alarmante de estas imágenes es que fueron grabadas en un contexto (verano de 2008) en el que Centro Social Okupado y Autogestionado venía sufriendo violentos ataques neonazis: intentos de agresiones, pintadas amenazantes, artefactos incendiarios... Además, si a este hecho sumamos que en varias fotografías de la manifestación del MPS, sospechosamente, se observa que al menos dos individuos portan cascos y guantes de la Policía de Proximidad, parece que tiene cierta lógica recitar versos de Shakespeare, "Something is rotten in the state of Denmark" ("Algo huele a podrido en Dinamarca").

(Cascos policiales que portaban algunos integrantes de la manifestación del MPS)